The Scene

Nota: 8’5

Pues bien, aquí está el que es el segundo trabajo de Grapeshot, The Scene. Este es su primer LP, en el cual continúan con su estilo peculiar, amalgama de thrash, groove, death, southern… y hasta un poco de Sustancia X, como las Supernenas. Este trabajo fue grabado en mayo de 2014 en los Bullet Game Studio de Parla (Madrid) y fue editado en septiembre, saliendo a la luz poco después. Todo el arte gráfico del disco vuelve a ser obra de Esteban, vocalista de la formación. 

El disco abre cañero, sin mostrar algún atisbo de piedad, presentando el tema homónimo al título del disco, The Scene. En él podemos apreciar que las voces se han tornado mucho más brutales, más rasgadas y acordes a la nueva dirección que porta la banda, que por lo visto (u oído más bien) pretende sonar un poquito más extrema y no tan parecida al estilo System of a Down. Desde las letras, que hablan acerca de la misma escena del metal vista desde dentro (cuyas letras entran cargadas de sátira y crítica) hasta el instrumental, que suena un poco más denso y curtido que los que pudimos escuchar en su anterior EP, hacen que sirva como buen primer bocado del disco.

A continuación, una intro hablada al estilo radiofónico apocalíptico nos adentra en la temática de Zombies, título que ya nos da una idea más que aproximada de lo que vamos a escuchar. Como el propio Esteban narra, “si queréis estar completamente seguros (de formar parte de la plaga de zombis), escuchad este puto álbum”. A partir del primer minuto empieza dando caña con la batería y con una línea de guitarra simple, a poco que entran las voces y nos adentran en la canción. El trabajo de Marcos en la batería otorga mucha personalidad a la composición, mientras que las cuerdas se limitan a llevar un ritmo pesado pero aún así contagioso. Hacia el minuto 3 inician un solo de guitarra que no destaca por ser muy virtuoso pero que encaja a la perfección con el tema. Esteban a las voces, combinando rasgados con guturales, le da ese toque distintivo del que ya hemos podido disfrutar en The Scene.

No Flowers sigue la misma tónica, un riff muy simple de guitarra, marcando tiempo junto a la batería. El punto fuerte de la canción reside en un estribillo potente, después del cual la intensidad baja y sube de nuevo conforme se acerca el siguiente. Podría decir que este es uno de los temas más sencillos y fáciles de escuchar del álbum, aunque no por ello pierde frescura, sino que nos da un nuevo enfoque del trabajo que nos brindan los madrileños. Hacia el último tercio, el mismo se torna un poco más “psicópata”, más incisivo y repetitivo, hasta que desemboca de nuevo en el estribillo final.

Hasta aquí pensamos que lo hemos escuchado todo, pero entonces entra How Many Times con una intro donde las cuerdas y la batería combinan dando un ritmazo increíble que incita a saltar como un poseso. Otro estribillo con mucho gancho nos deja la que considero la mejor pieza del álbum, que resulta trabajada y pegadiza como pocas. Más que nada porque hacia el 2:30, un riff doomer con una especie de solo de guitarra de fondo cambia por completo la esencia del tema con un interludio muy pesado, y que finalmente nos transporta de nuevo a un estribillo que se alarga un poco para finalizar.

You Wouldn’t Let Me Go arranca con una línea de bajo y unos detalles de guitarra distorsionada que sirven de compás para que entren las voces, con un tono más pausado y quizá taciturno. Las guitarras cobran protagonismo conforme entra el estribillo, mientras que la batería se limita a seguir acompañando de fondo. Esta canción nos ofrece un mid-tempo para aligerar un poco respecto a la masacre de cuello que ha resultado ser el principio del álbum, pero sin perder calidad, ya que aún nos regala partes muy trabajadas (especialmente el último tercio del tema, donde las guitarras se marcan unos solos de guitarra que combinan perfectamente con la línea que iban marcando batería y bajo).

Sin embargo, por cada tema de relax, tiene que haber uno que te resquebraje por completo, y así es como inicia Godless Angels, con un riffazo contundente, que no hace prisioneros. Este, aunque hace buen contraste con el anterior, sigue la misma dinámica que los primeros del disco, donde se aprecia quizá un poco de falta de frescura en los patrones del tema y los riffs, que pueden sonar demasiado repetitivos. Sin embargo, otro estribillo cojonudo saca la cabeza para intentar salvar los muebles, y es que como ya dije en la reseña de su EP Sons Of Betrayal, Grapeshot se sustenta (al menos en mi opinión) en las dos grandes bases que son la batería y las voces, sin restar mérito alguno a la sección de cuerdas, pese a que se mantiene en segundo plano. Pese a todo, presenciamos otro recital de caña al que no se le puede reprochar mucho más.

Fornicage comienza con una saturación de batería y guitarra muy blacker, que nos da otra dosis de metal extremo. Como punto negativo, considero que le falta un poco de consistencia para mantener toda esa potencia como habían hecho en las primeras piezas del LP. Pese a que la fórmula de la composición sea la misma que la de los anteriores (potencia instrumental con un estribillo más melódico), suena bien, al igual que el detalle de las guitarras a partir del 2:36, con un solo que cumple perfectamente con lo que necesita la obra: esos despuntes melódicos tan bien colocados, que ornamentan genial el conjunto.

Finalmente, The Scene cierra con Blinding Moon. Tras un eructo y una intro cojonuda que nos pone en situación de una noche movidita: necesitamos una dosis importante de alcohol en vena para igualar la esencia más thrasher que muestran los Grapeshot en este último corte. Thrasher especialmente en el espíritu, ya que Blinding Moon suena más guarro y afilado que el resto del disco, acompañado de un doble pedal que machaca impasible junto a una de las mejores combinaciones rifferas que tiene Grapeshot en su haber. Con todo el despliegue que nos muestran, intentan que hasta el último segundo no paremos de sudar sangre y whiskey.

Un 8,5 para este trabajazo de Grapeshot, los que considero una de las revelaciones del panorama metalero reciente y como ya he comentado en su momento, una bocanada de aire fresco para la escena.

Reseña realizada por Víctor Arqués Lázaro

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