Rise… Then Rest

Nota: 9

Hablar de Crisix ya no es hablar de cualquier banda nacional a estas alturas. Un grupo que ya nos dio un buen bofetón en 2011 con su primer disco, The Menace, que lanzaron tras arrasar en la W:O:A Metal Battle. Un torrente de tupa tupa, energía y agresividad que, combinado con el tono desenfadado que caracteriza a estos chavales de Igualada, les situó de nuevo a la altura de un peso pesado a nivel nacional como es Angelus Apatrida; y no sólo eso, pusieron el listón a una altura difícil de alcanzar.

Viajemos un poco en el tiempo, al 2013. Otro buen año para el thrash nacional: Trallery lanzan su magnífico debut Catalepsy, Mutant Squad nos atacan con su aclamado Titanomakhia… y los Crisix, desde luego, no se iban a quedar atrás. En 2012 ya habían empezado la grabación en los estudios Moontower (Barcelona) y contando después con Erik Rutan para la mezcla y el masterizado. En abril de 2013, pudimos ver el single, preludio del nuevo álbum, Bring ‘Em To The Pit, el cual podemos encontrar en su canal de YouTube (canción sobre la que profundizaremos más adelante). Tras dejarnos con la miel en los labios, ese mismo mes lanzaron el esperado Rise… Then Rest.RISE... THEN REST

El nuevo gancho de la banda catalana comienza con I.Y.F.F., acrónimo del grito que oímos en los primeros segundos: In Your Fucking Face, al cual siguen unas guitarras que se van intensificando progresivamente, hasta que la canción rompe y entra en juego toda la banda. Este comienzo es la señal de que no van a conceder ni un segundo de respiro, con una técnica y un virtuosismo que llaman la atención, un devastador Javi a la batería, además de hacer un uso impecable de los coros durante gran parte del tema (cosa que veremos varias veces más a lo largo de todo el disco). Como guinda sobre el pastel, en la segunda mitad del tema, podemos oír un fragmento de A.S.F.H., la introducción que usaron en su primer disco. Una forma de llegar a sus seguidores más fieles desde el mismo principio del álbum.

Tras este primer tema, irrumpe enseguida la implacable Rise… Then Rest, canción que da título al disco. La intro, consistente en un pegadizo punteo de Requena, con un poderoso apoyo de las seis cuerdas de Busi, augura una pista llena de fuerza e, incluso, dramatismo. Podríamos decir que la canción rompe con un enérgico grito de Juli, lo cual puede recordarnos un poco a su célebre Dead By The Fistful Of Violence. La coordinación y la habilidad que el grupo muestra aquí deja a este como uno de los mejores temas del álbum, sin duda, con un estribillo que probablemente se te quede metido en la cabeza el resto del día.

Inmediatamente, nos vuelven a asaltar unos enérgicos coros que anuncian el principio de Bring ‘Em To The Pit. Un tema perfecto para los directos y para matarse en el mosh, de un tono general desenfadado y animado, de una energía que se lleva lo que sea por delante, de ritmo frenético y, en conclusión, tralla a saco. Un tema que consigue exactamente lo que pretende: un buen rato y que te partas el cuello.

Bajamos un poco el ritmo con el tono más pesado que podemos ver en Those Voices Shall Remain, un tema que rebosa furia y rabia a partes iguales, destacando de nuevo la fuerza que le dan las guitarras de Requena y Busi.

No pasa ni un mísero segundo entre el final en fade out y el comienzo de la metralla que es One By One, uno de los temas más enérgicos del disco que nos ocupa, con una batería que vuela cabezas y, de nuevo, un genial uso de los coros, que le añaden más fuerza si cabe a la canción. El contraste que Juli sabe hacer usando varios tonos de voz le suma potencia, y el resultado es un cañonazo colosal de thrash metal puro y duro.

A continuación viene el que, a mi ver, es uno de los platos más fuertes del disco, Frieza The Tyrant. Un maravilloso guiño para los que crecimos viendo la versión animada de Dragon Ball, que comienza con una intro muy similar a cierta parte de la banda sonora original de la serie, y que va creciendo en tensión, con una estructura que bien nos puede recordar a la de A.S.F.H., a la que siguen unos riffs sumamente potentes y pesados que supuran un aire épico que le sienta de maravilla. La desgarrada voz de Juli clamando el nombre de Kakarot a los cuatro vientos le eriza el vello a uno.

Seven comienza con otro bombazo de guitarras, un tema con más reminiscencias del thrash de corte más clásico, muy rápido, sin un segundo de descanso, donde Busi, Requena, Mark y Javi nos dejan muy claro que de técnica van sobrados. Especialmente enérgica es la segunda mitad de la canción, en la que predomina un grave palm muting, que le va de diez. De nuevo, nos demuestran que saben hacer unos coros que le den más energía al tema.

Tras Seven, comenzamos a oír las guitarras de Army Of Darkness, otro guiño a una obra de culto. En este caso, la temática de la canción gira en torno a la célebre película de 1992 con Ash Williams como protagonista. Goza del mismo tono desenfadado que caracteriza a dicha película, siendo la letra una ristra de referencias a diversos momentos del filme. Groovy.

Iniciamos la recta final del disco con el que se ha convertido con el tiempo en uno de mis temas favoritos del conjunto, Volcano Face, un tema que puede resultar extraño en varios sentidos, que comienza con un divertido ritmo a bajo y batería, con cambios de ritmo a saco y una letra, cuanto menos, ligeramente perturbadora.

Scars Of The Wolf rompe por completo con el tono que predominaba en Volcano Face, metiéndonos de lleno en un huracán de tralla y de un thrash mucho más clásico, al igual que pasaba con Seven. Un tema más que disfrutable, con excelentes momentos en la batería, y con un estribillo a capella muy bien aprovechado.

Y, para finalizar, nos reciben los acordes de Waldi Gang, una canción que podríamos calificar de rara. De instrumental extraña, aunque de lo más cañera, con bruscos cambios de ritmo, con una letra divertida (incluso para lo desenfadadas que suelen ser las canciones de estos chavales), que nos habla sobre el día a día de la banda de Igualada y con más de una chorrada entre verso y verso. A destacar el “solo” final de triángulo, que va a dejar frío a más de uno. Aun con el aire bromista que rodea la canción, esta se ha convertido en otra de mis favoritas del disco.

Top 5 del álbum

En los análisis de discos incluiremos un apartado con las cinco mejores canciones (como una referencia orientativa). Ten en cuenta que este ranking se basa en criterios personales. La primera es la mejor valorada:

  1. Rise… Then Rest
  2. I.Y.F.F.
  3. Frieza The Tyrant
  4. Seven
  5. Waldi Gang

Para ser sincero, el disco no me terminó de convencer la primera vez. Hubo más de un tema que me gustó bastante, pero no me pareció demasiado. Sin embargo, al menos en mi caso, es uno de esos discos que mejoran con varias escuchas, por lo que diría que merece la pena darle unas cuantas oportunidades. Es un disco de tralla continua, sin duda, pero también más experimental que el The Menace. No se estanca en el thrash clásico puro y duro, sino que pone un pie en terrenos como el crossover, lo cual resalta en algunos temas más que en otros.

A mi ver, una obra de gran calidad con la que Crisix logró enganchar a nuevos seguidores y confirmar a los que ya se habían dejado cautivar por su anterior trabajo, aunque también han perdido a una buena parte del público que prefería el sonido clásico del The Menace. En conclusión, uno de los mejores discos de thrash del 2013 y un trabajo que les ha permitido situarse a la altura de pesos pesados a nivel nacional e internacional.

Reseña realizada por José Luis Mayo

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